En 1982, un auto se cayó encima de un muchacho que lo estaba arreglando.
Su madre, Angela, una señora común y corriente, sin gimnasio, sin músculos, hizo lo imposible: levantó el auto. Con las dos manos. Lo suficiente para que sacaran a su hijo.
La ciencia lo estudió y le puso nombre: fuerza histérica. Cuando una cría nuestra está en peligro, el cuerpo suelta una descarga tal que hasta el dolor se apaga. Levantamos lo que haga falta.
O sea que la fuerza está. Instalada de fábrica. Esperando.
Y aquí viene mi pregunta.
Si somos capaces de levantar un auto por los hijos… ¿por qué no levantamos ni la voz por nosotras?
¿Dónde está esa fuerza cuando vienen esos comentarios venenosos de la envidiosa de turno? ¿O cuando un hombre no te trata como debe?
¿Cuando el energúmeno te bocinea y te tiemblan las manos a ti, que no hiciste nada?
¿Cuando la fresca se te cuela en la fila y tú ensayas el reclamo en la cabeza… y la dejas pasar?
Para los demás, levantamos autos. Para nosotras, no levantamos ni una ceja.
Y no es que te falte fuerza. Acabas de leer que la tienes. Es que nadie te enseñó que tú también eres tu cría.
Esa niña que fuiste, la que quedó esperando adentro, esa también es hija tuya. Y también la están aplastando: las prisas, los comentarios, los años de último lugar.
¡Levanta el auto, mujer! Esta vez por ti.
Magna es un programa digital que consta de 21 días: una breve lectura y un breve ejercicio, y un gran avance para ti.
¿Tienes que escribir? Sí. Son ejercicios para que hagas a solas. No te imaginas las verdades que salen de todo esto, siempre y cuando hagas las cosas como se señalan.
Ahora, ¿por qué escribir?
Hay una razón de fondo. Carl Jung, uno de los grandes de la psicología, decía que dentro de cada mujer sigue viva la niña que fue. Escribir es la manera más simple de volver a encontrarse con ella. Eso es, en el fondo, lo que haces en Magna.
A mí me lo sugirieron en su momento y ha sido un antes y un después, con algo tan simple como escribir.
Ok, en estos 21 días, uno por uno, ordenado, vas a pasar por minutos no tan agradables emocionalmente, pero necesarios.
¿Y qué pasará contigo después? No saldrás volando con una capa ni detendrás el tiempo. Pasará algo mucho mejor: te tendrás a ti (de verdad, es algo muy bueno). Y esa sensación de vivir "pero sin vivir" quedará atrás, porque volverás a reconectar con esa niña, esa adolescente y esa mujer que hay en ti.
Las cosas que hoy te afectan ya no tendrán el poder que tienen hoy en tu día a día. Y esas miles de postergaciones en las que te dejas para el último lugar —después de tu pareja, tus hijos, tus amistades, tus papás, hasta de tu perro y tu gato—. Ya no más.
Esto no significa dejar de lado a los demás ni convertirte en una arrogante. Al contrario: ahora te valoras y te pones a ti misma en el lugar que te corresponde. No menos.
Algo importante que aclarar: Magna no es para volverte la Venus de Milo ni la femme fatale. No son clases de "cómo retener a un hombre" ni "5 maneras de obsesionarlo contigo".
Aunque convengamos en algo: una mujer segura de sí misma, que no acepta menos de lo que merece, que se sonríe sin querer impresionar a nadie, que no se deja, que se cuida, que se ama, que tiene metas y que es autónoma… esa mujer enamora a cualquiera.
Comienza tus 21 días. Comienza a florecer como la magnolia más dulce del árbol.
Resumen breve de lo que contiene:
Los 12 capítulos, 21 días en total, divididos en 3 etapas. Cada día tiene un ejercicio (anímate, sé que estás cansada, pero te hará bien escribir un poco); también una oración o mantra, como quieras llamarlo. Es uno diario, y su finalidad es que, cuando sientas que estás saliendo de tu eje, te centres en tu proceso. Te escribirás una carta, será guiada, y no te adelanto más.
Al final de los 21 días se viene un momento muy lindo: un ritual. Pero tranquila, que este no es de hierbas quemadas ni de esperar constelaciones alineadas. Es simple, pero más poderoso que cualquier cosa: una vela (si quieres), tú 100% presente, lápiz y papel.
Tendrás a tu Magna para siempre: tus capítulos, tus anotaciones, para que regreses si sientes que las cosas no van bien. En esas hojas te tendrás.
¿Es difícil acceder a Magna?
Fácil. Una vez que haces la compra, llegará un link a tu correo con las instrucciones para acceder y leer, las veces que quieras, tu Magna desde tu computador, tablet o celular. Lo que sí te recomiendo: una linda libreta o cuaderno tuyo, solo tuyo, para ir anotando tus ejercicios y otros pensamientos o ideas que vayan surgiendo.
Así serán las semanas de Magna
Estos 21 días están divididos en 3 etapas:
Te mencioné antes a Carl Jung, uno de los fundadores de la psicología moderna, y la importancia de tu niña interior.
En 1916 escribió una frase que hoy lo resume todo:
«Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta.»
Décadas después, la ciencia le dio la razón. James Pennebaker, investigador de la Universidad de Texas, lleva casi cuarenta años demostrando que escribir a mano, apenas veinte minutos al día, mejora el ánimo, el sueño y hasta la salud.
Lo que no se dice, el cuerpo lo guarda. Y guardar cansa.
Leer descansa. Escribir descarga.
Recuerdo que tenía trece años y me miraba al espejo.
Mi cuerpo estaba cambiando sin pedirme permiso. Estrías nuevas, como un idioma que yo todavía no sabía leer.
Me cepillaba mi larga melena, mirándome fijamente, pensando, llena de ilusiones: ¿cómo será mi vida de grande?, ¿tendré hijos?, ¿me casaré?, ¿en qué trabajaré? La verdad es que me quedaba tranquila, porque algo en mí me decía que mi vida no se me pasaría de largo, como les pasaba a las mujeres de mi alrededor: la vida en pura rutina, sin gracia, entregada solo a los compromisos con los demás. La mía no. Yo sería feliz. Sería muy feliz…
Pasaron los años y sí: me enamoré, me amaron, me casé, me separé, tuve hijos, tuve pérdidas dolorosas, tuve trabajos espantosos, tuve mi negocio, fui dueña de casa. Acompañé a mi hija, de meses de nacida, dos veces hasta la sala de operaciones; cuando ya se dormía completamente, me pedían que saliera… Bailé, lloré, odié… en fin. Pienso que, tal como fue tu vida, con dulce y agraz, de todo hubo en la vida de una mujer normal.
Hasta que me volví a ver en un espejo. Y, a diferencia de aquella adolescente, esta vez no me encontraba. No tenía ilusión alguna. Ya estaba entregada a la vida, como si lo bueno ya hubiera pasado.
Lo que te cuento me hizo dar una vuelta larga: terapias, estudios, leer y leer, escuchar, yoga, boxeo, conversaciones eternas… Y de esa vuelta larga y sin pausa fue que nació Magna.
Después de mucho, te puedo decir que he vuelto. Volví a la de trece, a la de veinte, a la de cuarenta. He vuelto a todas mis versiones, y no les recrimino nada: finalmente, hicieron lo mejor que pudieron. Las abrazo, las acaricio y les digo "estamos bien". Y seguiremos bien. Porque nos tenemos.
Me tengo. Y eso es suficiente.
Alejandra
El precio no se toca ni se rebaja. No hay Black Friday, ni Cyber, ni ofertas. Si algún día cambia, será para subir. Por respeto a quien ya compró.
Sí. Magna está hecho para una mujer que ya tiene la vida llena. Veinte minutos. Solo tuyos.
No hace falta. Nadie va a leer lo que escribas. Es tuyo y de nadie más. Aquí no se corrige, se descarga.
Pagas en tu moneda, sin complicaciones. Mercado Pago está disponible.
No. Magna no reemplaza a un profesional ni pretende hacerlo. Es un camino para reencontrarte contigo.
¿Y qué pasa si siento que no es para mí?
Si ocurre esto, tienes 7 días para realizar la devolución. Nos escribes y se hace el reembolso de tu dinero. No habrá preguntas.
¿Tienes alguna duda? Escríbeme con confianza al hola@metodo-magna.com
Hasta aquí llega esta presentación. Nos vemos adentro.
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